“El que se siente muy seguro
no está a salvo”.

Thomas Fuller

El impacto estratégico de una industria completamente nueva

Hoy en día nos encanta hablar sobre impacto que el cambio está teniendo en nuestra sociedad y, particularmente, en los negocios. Algunos autores (Ej. Gary Hamel) sostienen el argumento de que el ritmo de cambio actual no tiene precedentes. Según estos autores la humanidad nunca ha experimentado tal cantidad de cambios en tan poco tiempo, lo que nos ha llevado a un cambio total en la disciplina de la Gestión Empresarial. Otros autores (Ej. Jim Collins) piensan que este cambio total y disruptivo ya se ha experimentado antes y, por supuesto, provocó cambios terribles de todo tipo en muchas áreas.

Queremos ser especiales pero probablemente no lo somos. No me refiero a que no estemos siendo forzados a cambiar de una manera dramática pero tiendo a estar más de acuerdo con los autores que piensan que el cambio disruptivo ha estado aquí ya antes.

Un buen ejemplo de una industria disruptiva son los ferrocarriles. Explorando los estantes de la Baker Library en la Harvard Business School, llegó a mí un catálogo de una exposición especial celebrada aquí sobre esta industria y no he podido resistirme a compartir con ustedes unas cuantas ideas que, en mi opinión, apoyan el argumento de que los cambios disruptivos han tenido lugar antes y que, como gestores y educadores, podemos aprender y extraer principios duraderos (y no sólo modas pasajeras) que nos ayuden a navegar con seguridad. Si dominamos estos principios (principios estratégicos) estaremos a salvo. Tener un poco de perspectiva también puede ayudar.

La exposición de la que estoy hablando tenía como título “Ferrocarriles. La Transformación del Capitalismo”. Laura Linard, directora de la Colección de la Baker Library atribuye al Profesor Thomas McCraw esto: “La construcción de la red ferroviaria se sitúa como uno de los acontecimientos más importantes en la historia de América…. Durante el último cuarto del siglo XIX, el ferrocarril penetró en todos los rincones de la economía y afectó los intereses de todas las personas como ninguna otra invención”. Parece que fue un gran cambio. Además podemos leer a Edward Howard en “Un Estudio del Ferrocarril” de 1877: “Entre las fuerzas sociales del mundo moderno el ferrocarril tiene, sin duda, el primer lugar. No hay una sola ocupación o interés que no se haya visto afectada radicalmente. Agricultura, fabricación, comercio, vida urbana o rural, banca, finanzas, la propia ley e incluso el gobierno en sí mismo, todos sintieron su influencia”.

Probablemente sentimos la misma o parecida amenaza con los cambios de internet en general y las nuevas tecnologías, de las telecomunicaciones en particular, que sintieron los managers del pasado cuando afrontaron los rápidos cambios que los nuevos ferrocarriles trajeron. Muchos directivos del pasado fueron muy exitosos y, como siempre, muchos otros no fueron capaces de adaptarse y sucumbieron. Se trató de creación destructiva, al igual que hoy en día.

En mi opinión tenemos que ser humildes. Yo siempre digo que la estrategia es para personas humildes, para personas dispuestas a cambiar, aprender y adaptarse. No es para ejecutivos arrogantes que siempre reclaman el éxito y siempre niegan ser la causa principal del fracaso.

Por Enrique Cortés PhD. Pensador y Consejero Estratégico.

www.profitboosterlab.com

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